Alexander
La furia me nubló la vista por completo. Usé toda la fuerza de mis brazos para encajar las manos en los hombros de Zara y empujarla hacia atrás con brusquedad. El impacto la hizo tambalear varios pasos sobre sus tacones de aguja, dejándola despeinada, con la respiración desbocada y los labios manchados por su propio labial fuera de lugar.
Apreté los dientes hasta que la mandíbula me dolió, mirando frenéticamente a am