Capítulo 947
Gabriela respondió seriamente, palabra por palabra: —Sí, mucho.

Se apoyó en él tiernamente y preguntó: —¿Y tú, has pensado en mí?

Rodrigo dijo: —No hay un momento en que no piense en ti.

Gabriela sonrió.

Ella levantó la cabeza para besar su nuez de Adán, su pecho, y con una mano suave y frágil, deslizó hacia abajo de su abdomen para desabrochar su cinturón.

El cuerpo de Rodrigo se tensó.

Probablemente por sus provocadoras acciones.

—Gabi…

Su voz era baja y ronca.

Gabriela respondió tiernamente:
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