Gabriela estaba a punto de enloquecer de la ansiedad.
Joan hablaba de manera titubeante.
—Si tienes algo que decir, dilo directamente, no me tengas en vilo, me vas a matar de la desesperación.
Ella lo decía en serio, no estaba bromeando.
Joan parecía indeciso y reticente.
Esto hacía que su corazón casi se le saliera por la boca.
—Acabo de ver en las noticias que hubo un accidente aéreo…
—¿Y qué con eso? —Alfredo también estaba ansioso. —Habla al grano.
Joan enfatizó: —Eso es precisamente lo que