—¿Estás insultandome? —preguntó el hijo del decano, queriendo enojarse pero conteniéndose debido a la diferencia de poder. Bajó la voz y dijo: —Váyanse rápido, si no, llamaré a la policía.
Águila estaba a punto de decir algo más, pero Gabriela lo detuvo.
Si seguían así.
¡Podrían terminar peleando!
Ella había venido a reconciliarse, no a provocar un conflicto.
—No lo hizo a propósito, tú tampoco te alteres, escúchame y te explicaré la situación de ese día...
—La situación de ese día es que usaste