Gabriela y Rodrigo voltearon al mismo tiempo.
Parada en la entrada había una mujer.
Era una mujer extranjera con piel blanca y cabello rubio.
Parecía muy joven y también muy bonita.
Gabriela estaba segura de que no la conocía.
—¿Quién eres?
—¿Eres Gabriela o no? —su español era bastante estándar.
Si solo escuchara su voz, probablemente no pensaría que era extranjera.
—¿Quién eres? —Gabriela todavía no le respondió.
—Solo pregunté, ¿eres Gabriela o no? —también era muy terca y con un tono fuerte.