Rodrigo tuvo un presentimiento de la gravedad de la situación.
Pero al escucharlo de la boca de Gabriela.
Sintió un fuerte latido entre sus cejas, seguido de un cambio abrupto en su expresión.
Estaba enojado, no solo por esta situación, sino también porque el objetivo fue Gabriela.
¡Incluso más por la malicia detrás de esta situación!
—¿Puedes renunciar? —preguntó él.
Gabriela se quedó atónita por un momento, parecía no esperar que él dijera algo así en este momento.
—¿Por, por qué?
Ella estaba