—Gabriela, ¿podemos encontrarnos?
Rodrigo levantó la mirada, como si estuviera preguntando quién era.
Gabriela negó con la cabeza, indicando que el sonido le era completamente desconocido.
Además, el número de teléfono no le resultaba familiar.
Rodrigo activó el altavoz y preguntó: —¿Quién eres?
Beep...
Parecía que no escuchaban la voz de Gabriela.
Y decidieron colgar de inmediato.
Gabriela frunció el ceño y dijo: —¿Quién podría ser esta persona?
Rodrigo negó con la cabeza y dijo: —No lo sé.
En