Lucas nunca había recibido una bofetada desde su nacimiento.
En ese momento, su mejilla derecha ardía intensamente.
Gabriela le preguntó fríamente: —¿Te duele?
Lucas respondió rápidamente: —No se trata de si duele o no. Soy un hombre adulto y puedo soportar un poco de dolor. Pero la cara de un hombre es su dignidad. ¿Cómo puedes golpearme así, y además en público...?
Porque el sonido del bofetón de Gabriela había sido particularmente fuerte.
Había atrajado la atención de muchas personas.
La cara