No podía pensar demasiado.
¡De todos modos, debía detener a Gabriela y Rodrigo!
La puerta de la habitación se abrió de golpe y el rostro de Rodrigo se hundió al instante.
Se levantó y miró con rabia a la persona que había entrado: "¿Quién te ha dejado entrar?"
Al ver que era Inmaculada se le enfadó aún más.
Inmaculada reaccionó con rapidez y enseguida dijo: "Vengo a ver a Gabriela."
Gabriela sabía que Inmaculada intentaba tenderle una trampa.
Se levantó de la cama y rodeó a Rodrigo por detrás co