Cuando pensaba que Rodrigo se desnudara delante de una mujer tan fea que daba ganas de vomitar, a Felipe se le crisparan las comisuras de los labios.
¡Esa imagen también era demasiado inconcebible!
Salió y cerró la puerta.
De pie en la puerta se dio una palmadita en el pecho, menos mal que no era él quien tenía insomnio.
De lo contrario, el insomnio sólo empeoraría cuando se enfrentara con una mujer así, ¿no?
Tal vez, ¡incluso tendría pesadillas!
Qué suerte tener buena salud.
Dentro de la habita