Alfredo asintió.
El cuerpo de Gabriela se puso rígido, como si le hubieran echado una palangana de agua fría por la cabeza, helándola de pies a cabeza.
¿No dijo Rodrigo que no le gustaba el de Inmaculada?
¿No le gusta que la deje embarazada?
"Gabriela, ¿estás bien?" preguntó Alfredo con preocupación al ver que ella no tenía muy buen aspecto.
Gabriela miró hacia atrás y sacudió la cabeza apresuradamente, "Estoy bien."
Perdió esa pizca de corazón en cuanto supo que Inmaculada estaba embarazada.
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