Si Verónica no se lo hubiera dicho.
Nunca habría imaginado que en este puerto de carga se escondía un casino.
"Ven, te lo enseñaré." Verónica la llevó a un pequeño bote con una tripulación de dos personas, por el que debía pasar todo aquel que quisiera entrar en el casino.
Dio la casualidad de que las dos personas de la tripulación habían conocido a Verónica y la habían dejado subir a bordo.
Pero no habían conocido a Gabriela y la detuvo, "No puedes seguir."
"Ella vino conmigo." Verónica dijo, "