Al encontrarse con Rodrigo en la zona de oficinas, se apresuró a saludarle.—Señor Lozano.
—¿Has averiguado lo que te pedí que investigaras?—Rodrigo le lanzó una mirada y su tono fue malo.
—¿Acaso tengo la capacidad sobrehumana?—Joan murmuró interiormente.
Su carga de trabajo de hoy fue muy pesada.
—Todavía... no, que voy a hacerlo.—contestó balbuceando en precipitado.
Pensando en su corazón, ¿qué ha pasado?
¿Por qué está tan enfadado?
En ese momento se acercó la secretaria.—Señor Lozano, hay una