Antes de que el abogado leyera en voz alta el contenido, Anastasia ya estaba impaciente y lo cogió. Abrió el documento con impaciencia y hojeó su contenido, ansiando con alegría hacerse con todas las posesiones de la familia González.
Sin embargo...
Cuanto más la miraba, más blanca se volvía su cara.
Al final, su cara estaba pálida.
"¡No, no puede ser, Ramón no puede haberme hecho esto, debe ser mentira, debe ser falso!" Rompió los papeles como si estuviera loca.
El abogado no lo impidió porque