Joan tampoco conocía mucho.
También se extrañó y se sorprendió, al ver a los dos comiendo juntos, hablando y riendo.
Si no hubiera pasado por aquel restaurante, no se habría dado cuenta.
—¿Llamamos a Alfredo para preguntárselo?—sugirió Joan.
Rodrigo lo aceptó.
Joan fue a llamr a Alfredo.
Unos veinte minutos después, Alfredo llegó a la empresa.
—Justamente tengo algo que contarte...—Alfredo dijo mientras entró.
—¿Conoces a Gabriela?
Antes de poder terminar sus palabras, Alfredo fue interrumpido.