El Ceo Renzo Mandujano había regresado al país de México por negocios, más ahora lo acompañaba su pequeño hijo de cuatro años Secan Mandujano, Renzo había arreglado todos los papeles para que legalmente fuera un Mandujano cómo le correspondía, había aprendido a querer a su hijo más que a él mismo, solo lamentaba que Secan no tuviera el cariño de su madre
Camill no sabía cómo hacer para resolver la situación con Raúl Alcázar, su chantaje era de lo más bajo, la bella mujer no había podido dormir