Los días pasaban, ese día habían dado un baño a Camill con mucho cuidado, la enfermera le había puesto un delicado maquillaje, Camill realmente era tan hermosa, aún con sus bellos ojos cerrados sus largas y negras pestañas sobresalían, su pequeña naricita y sus carnosos labios en tono rosado la hacían parecer que solamente estaba dormida
El yeso del pie y del brazo había sido retirado, ya era algo menos con que cargar, eso les daba más esperanzas a Cristóbal, al Ceo Tomás y los abuelos de Crist