Cristóbal había pasado una terrible noche, los fantasmas de la culpa se aparecían muy seguido últimamente, la mirada acusatoria de Rodrigo Mendoza, el desprecio que le expresaba por el estado en el que Camill se encontraba, lo hacía sentir despreciable
Cristóbal se levantó como todos los días haciendo lo de siempre, se acercó a darle un suave beso a su Camill y otro beso a su pequeño, ya le tenían el desayuno listo como siempre, el poderoso Ceo extrañaba compartir la mesa con su esposa, esas di