Más tarde Camill y él bebé Cristóbal despertaron de su siesta, ella sentía sus ojos un poco hinchados, de vistió y salió rumbo a la cocina con el bebé, en brazos
Camill pidió a una de las cocineras que le diera unas rodajas de pepino fresco, cuando se las dió las puso en sus ojos para que se le desinflamaran, ella se sentó en la sala de estar con el pequeño hasta que la cocinera le avisó que la cena ya estaba lista
Camill moría de hambre, el dar pecho le había aumentado el apetito, aunque a el