Camill bajó del auto apresurada corrió escaleras arriba a la habitación conyugal a tomarse unos analgésicos de los que Benjamín le había recetado el dedo le punzaba de dolor, metió las pastillas a su bolso, recogió el cargador de su celular y la laptop, por ese día se quedaría en otra habitación
Salió del cuarto con la intención de no regresar nunca, había llegado la hora, ella solo adelantaría unos meses lo que estaba destinado a ser, el fin del matrimonio con el Ceo más infiel y egoísta que h