La noche era fresca y agradable, los dos jóvenes Ceos estaban impecablemente vestidos, La hermosa Valentina llevaba puesto un vestido bellísimo de diseñador que Camill le había ayudado a elegir
Valentina le dijo a su madre, por qué así la consideraba a Camill, cómo una madre, que esa noche sería especial por qué estaba segura que su enamorado se le declararía, Camill asumió que hablaba de su querido hijo Cristóbal pero muy en el fondo su intuición le decía que no se trataba de su hijo el dueño