Crueles palabras
Al día siguiente en la oficina Cristóbal estaba de excelente humor, su asistente Martín se lo notó de inmediato, él se preguntaba que le habría pasado a su jefe para que estuviera tan contento, hasta sonreía sólo, y que conste que su jefe nunca sonreía y en su atractivo rostro nunca había expresión

Ese día Camill llevaba un hermoso vestido Versace morado con unas botas a la mitad de sus muslos un saco que le combinaba a la perfección y una coleta alta como siempre su maquillaje exquisito, ella
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Lore C RosalesEstán demasiado cortos los capítulos, podrías hacerlos más largos?
Elida Hedzno entiendo porque si sin mexicanos los catalogan como fríos. los mexicanos no son fríos.
Rioj Oaya me enamoré de Cristobal Altamirano
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