Al día siguiente en la oficina Cristóbal estaba de excelente humor, su asistente Martín se lo notó de inmediato, él se preguntaba que le habría pasado a su jefe para que estuviera tan contento, hasta sonreía sólo, y que conste que su jefe nunca sonreía y en su atractivo rostro nunca había expresión
Ese día Camill llevaba un hermoso vestido Versace morado con unas botas a la mitad de sus muslos un saco que le combinaba a la perfección y una coleta alta como siempre su maquillaje exquisito, ella