Llegaron a la vez al departamento de Mateo.
En el ascensor se contuvo de estrujarla en sus brazos, aunque ya tenía su pulso acelerado.
Preparó café, trató de no pensar que estaban los dos solos y con la madrugada por delante.
Luego de unos minutos de charlar sobre nimiedades, Mateo comenzó a hablar, necesitaba que la bella pelirroja, se entere de una vez por todas, que él deliraba por ella y quería disculparse por las palabras de su amiga, que a esta altura esa amistad no existía.
-Kari... sien