Dice que no me recuerda.
Me echo a reír en su cara mientras desvío la mirada hacia cualquier punto que no sea ella y su expresión de lástima. Es como si estuvieran jugando conmigo, burlándose a mis espaldas.
—¿No se cansan de mentirme? ¿Les divierte? —exclamo, sintiendo la frustración creciendo dentro de mí.
Me observan con seriedad, pero no me dejaré persuadir. Sé que soy más fuerte que las caras tristes y las falsedades que intentan imponerme.
Camino hacia la puerta de salida del hotel, un nu