Luego de cumplir con mi horario en la clínica, aproveché el resto de la noche para hacer mis poemitas. Leonela me llamó. -¿Es verdad que sacarás un poemario?-, chilló ella a través del móvil.
-¿Cómo sabes?-, me intrigó. Se suponía que nadie más sabía la noticia. Yo aún no era ninguna celebridad, ni remotamente.
-Claudio tiene amigos en la editorial, todos escriben en el portal de poesías, se conocen entre ellos y Antonella Reynolds es una asidua lectora, todo queda entre amigos, pues, muj