Mi madre tuvo que sacudirme fuerte para despertarme. Yo le había pedido que me pase la voz para que no me quedara dormida y así lo hizo sin embargo yo no quería ir a la editorial y prefería seguir en los brazos de Morfeo. -Ya te comprometiste con esa señorita, Andrea-, me recordó mi mamá. Ella siempre cumplía su palabra empeñada y deseaba que yo fuera igual de responsable.
Después de ducharme, me puse un jean, blusa verde floreada y zapatillas rosadas. Desayuné un jugo de naranjas y tostad