Llegué a casa echando humo por todos mis poros, excitada, pero también ardiendo en celos incontrolables. Recordaba a las muchachas esas cuando hablaban de Marcus, contándose cómo fueron seducidas y enamoradas por ese hombre, la forma en que las desnudó, con mucha sutileza, y luego les hizo el amor y las convirtió en suyas, y eso me tenía entre excitada y molesta a la vez, extasiada y furiosa y yo era, en realidad, un volcán en erupción, pensando en las manos de Green, sus labios grandes, su c