Yo presentí con anticipación que lo iban a matar a Marcus. Tuve una horrible pesadilla. Lo percibí en mis pensamientos con la cara ensangrentada y estaba en un corcel blanco, muy altivo y orgulloso, mirándome desde una loma alfombrada de rosas y tulipanes. Me miraba sonriente, con sus ojos tan cautivantes, pero al sangre chorreaba por sus mejillas y le mojaba la camisa. El caballo relinchaba y asentía con la cabeza. Hacía un viento fuerte porque jugaba con los crines del corcel y lejos fulgu