Julissa había dejado a su esposo y se alojó, de repente, a la casa de Marcus Green. Eso me lo dijo Marcia. Me llamó llorando una noche que tenía turno de madrugada en la clínica. Yo tomaba un café muy caliente y comía galletitas porque hacía mucho frío, cuando mi móvil empezó a timbrar iracundo y en forma reiterada.
-¿Qué pasa, Marcia?-, me alarmé. Ella estaba llorando a gritos.
-La amante de Marcus se ha mudado a la casa, está viviendo con él-, le entendí en medio de sus sollozos., Fue