—¿Donde viviremos de ahora en adelante?—preguntó Sasha a Tate Paterson.
Estaban sentados en la sala de estar de los Paterson y Sasha sostenía a un bebé en brazos. La esposa de Tate, Lily, estaba sentada en el sofá junto a ella.
—Vamos a regresar a Chicago—, dijo Tate. —Ya no soporto más este lugar—.
Sasha se sorprendió por su respuesta. Siempre supo que Tate amaba su ciudad natal, pero nunca esperó que la dejara.
—¿Por qué? ¿Qué pasó?— ella preguntó.
—Todo—, dijo. —El mercado laboral es terrib