Anís.
Siento los rayos del sol pegar en mi rostro, se que es hora de levantarme pero estoy demasiado cómoda a pesar de que Dragos pesa como una tonelada y está encima de mí todavía, abro los ojos con un gemido al sentir una leve precion en uno de mis pechos alzo la mirada y Dragos se acomodando entre ellos y está sujetando uno, siento como mis mejillas arden y la temperatura de mi cuerpo comienza a subir rápido y dejó de respirar al sentir algo duro rosar una de mis piernas, se lo suficiente de