Anís.
Otso me deja en esta habitación privada y me recargo en el sillón para que se me baje el mareó que me a dado las bebidas, me sorprendo al escuchar musica sonar en la habitación detrás de las cortinas sale un hombre en pantalones de cuero, un arnés en el pecho y un antifaz comienza a bailar al ritmo de la música de una forma seductora, al ver sus movimientos la temperatura de mi cuerpo sube, desvío la mirada con vergüenza por estás viendo a otro hombre que no sea Dragos aunque algo de el