—Maldita sea, Emerson... ¡Eres enorme! ¡No te recordaba con tantos centímetros de altura y grosor!—chilló Kary.
Parpadeó, pues esperaba un comentario completamente distinto.
—¿Enorme?—soltó una carcajada tan grande que echó la cabeza hacia atrás—. La última vez no lo dijiste así y estoy bastante seguro de que te lo tragaste por completo…
—¡Emerson!
—¿Qué?—tuvo un ataque de risa en plena acción que contagió también a su luna—. ¡Es verdad!
Kary terminó de reír, lo miró, antes de volver a centrar