La veterinaria no sabe cuánto tiempo estuvo arrodillada ahí, curando, atando, tapando, cosiendo y lavando, solo que cuando sus sumistros terminaron, un hombre, vestido con un tipo de mono de jardinería, llegó a ella corriendo.
—¡Gracias por ayudarme con mi trabajo!
Kary asintió mientras trataba de ponerse en pie.
—No es nada, también tengo algunos conocimientos en medicina y no me podía quedar de brazos cruzados ante semejante barbarie.
El hombre la ayudó a ponerse en pie.
—Soy el hermano mayor