—¡Él dijo que estaba preocupado! Y que te traería de vuelta, que mi presencia sería una sorpresa agradable para ti después de tantos días fuera de la civilización…
Ese maldito desgraciado…
—Por eso pude ir a buscarte, me mandó con unos cuantos guardias—señaló a aquél que seguía durmiendo aparentemente—. Y luego te trajimos de urgencia hasta aquí.
No le gustaba nada, ¿Por qué había llamado a su secretaria? ¿Por qué ella estaba allí? ¿O acaso esa era la sorpresa que mencionaba en ambas notas que