Capítulo 38

—¡Él dijo que estaba preocupado! Y que te traería de vuelta, que mi presencia sería una sorpresa agradable para ti después de tantos días fuera de la civilización…

Ese maldito desgraciado…

—Por eso pude ir a buscarte, me mandó con unos cuantos guardias—señaló a aquél que seguía durmiendo aparentemente—. Y luego te trajimos de urgencia hasta aquí.

No le gustaba nada, ¿Por qué había llamado a su secretaria? ¿Por qué ella estaba allí? ¿O acaso esa era la sorpresa que mencionaba en ambas notas que
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