Mundo ficciónIniciar sesiónEl secuestro de los desquiciados y el encuentro con la cosa gigante gelatinosa afectaron a Kary más de lo que pensaba.
El dolor muscular parecía eterno y no podía mantenerse despierta durante mucho tiempo.Emerson le gruñó a Msrih varias veces preguntándole qué le pasaba a ella, pero Kary les aseguró que su cuerpo se estaba recuperando.El corte de su pierna estaba ya casi curado y había empezado a hacer por su cuenta ejercicios ligeros por la habitación solo cuando el alfa se marchó, porque la botánica no soportaba que el lycan se encolerizara con ella.Los guardias lycans rotaban fuera de la habitación de Emerson y mantenían una presencia constante de seis o más. A ella le parecía algo exagerado pero por más de que quiso hablarlo con el macho alfa, supo que sería más fácil y rápido meter un elefante por la abertura de una aguja de remendar ropa que convencerlo de bajar los guardias a tres o cuatro hombres lobos.Sero y More la visitaron muy a menudo y jugaban a juegos como una versión modificada de los dardos y otra parecida al ajedrez que suelen jugar los ancianos en los parques.Acababa de terminar de bañarse y se sentó a comer una masa proteica de bichos sobre un pan plano de algún cereal que cultivan bajo tierra con una fruta para untar que se parecía bastante a la mermelada de bayas o de frutilla, también tenía el sabor bastante parecido al dulce de leche procesado si cerraba los ojos y no pensaba demasiado en ello.A caballo regalado, no se le mira el diente…Unos pasos cansados y desiguales fuera de la habitación hicieron a Kary ponerse alerta y en posición de defensa, sin embargo, cuando los guardias no dieron la alarma ante un peligro inminente, se acercó para ver quién era esta vez de visita.Junto a Joss caminaba Ernee, pero no era el Ernee que la doctora recordaba. El lycan caminaba con la cabeza inclinada, usando un bastón para aliviar el peso de su pierna herida.—¡Ernee!—Jadeó y se acercó a él. Inmediatamente después de haber acortado varios centímetros de distancia, tiró de él en sus brazos, lo abrazó con fuerza, enterrando la cabeza en su pecho amplio y cálido, lleno de músculos. ¿Era un requisito nato tener músculos y más músculos para ser soldado lycan?—Me alegro mucho de que estés bien.Sin embargo, el hombre permaneció rígido, ajeno a la euforia y emoción que sentía Kary. Se apartó unos centímetros sólo para encontrarlo girando la cabeza hacia otro lado, claramente incómodo.Oh, vale, ahora ha cagado la visita.La mujer retrocedió y dejó caer las manos a los lados con torpeza—. Lo siento mucho, Ernee. Debería haberte preguntado si estaba bien abrazarte. ¿Te he hecho daño?Sus ojos oscuros se desviaron en su dirección, pero sin verla del todo, directamente.—No me has hecho daño.—Vale—balbuceó pasmada y sin entender bien la actitud del soldado—. Está bien.El lycan pareció intentar sonreír, pero a último momento cambió de parecer y volvió a bajar la cabeza. Kary miró a Joss con impotencia, pero él sólo miraba a su hermano con la mandíbula desencajada.Con paciencia, Kary le acercó una silla y le señaló el asiento.—¿Por qué no te sientas? Hablaremos más cómodos de esta manera.—Estoy bien—dijo Erne rápidamente, sin querer ceder.—De verdad, Ernee. Deberías sentarte.—Ya estoy sano. Apenas me duele, ya casi no lo siento.La humana giró en círculo para enfatizar su punto, cruzó los brazos y esperó.—Ernee, no comenzaremos a hablar si no te sientas. Por favor, siéntate.Joss soltó una bocanada de aire, entre los labios, completamente irritado, antes de empujar a su hermano a la silla. El bastón cayó al suelo, así que Kary se agachó para recogerlo antes de apoyarlo en la pierna del lycan.Aunque Kary había dicho eso, nadie habló. Ernee no la miraba a los ojos y Joss miraba al frente como si pudiera ver a través de la pared de concreto. Toda esta situación era incómoda para ambos, y no tenía por qué serlo, o al menos, eso pensaba la mujer.—Joss, ¿puedo hablar con Ernee a solas?—Sus ojos concentrados se dispararon hacia su rostro y la estudiaron detenidamente.—¿Por favor?— añadió con un tono rayando la súplica.El hermano mayor, puso la mano en el hombro de Ernee.—Volveré enseguida. Si me necesitas solo silba, estaré aquí antes de que te des cuenta.¿Qué? ¿Por qué le da ese tipo de confort? Quién era Kary, ¿Una reclusa peligrosa, capaz de romper huesos de lycans?Dirigiendo una última mirada a la humana, Joss giró sobre sus talones y se marchó, dejándolos solos. Kary se sentó en la cama frente a Ernee y dejó caer su barbilla sobre las rodillas, tratando de llamar su atención.—¿Por qué no me miras, Ernee? ¿Qué pasó con todo el rollo de "yo soy quién manda cuando no está mi hermano"?—Yo soy la razón por la que te secuestraron, no fui lo suficientemente fuerte para protegerte—murmuró Ernee, sin dejar de evitar sus ojos.—No digas tonterías, pulgoso. Tú no eres la razón por la que me llevaron. Me raptaron por culpa de los desquiciados y la cosa gelatinosa gigante. No podrías haber hecho nada de todas maneras, eras tú contra docenas.—No lo entiendes—apretó los labios—. Joss, el capitán de los soldados, mi hermano, los hubiera oído venir incluso a kilómetros y habría alertado a los refuerzos mediante nuestra telepatía. No le habrían herido tan patéticamente como a mi.—¿Estás seguro de eso?—Kary subió ambas cejas—. Quiero decir, Joss parece muy capaz y toda la cosa, pero aquello fue una emboscada. Los lycans no son invencibles y menos uno solo contra tantos.Finalmente, levantó los ojos al escuchar la determinación en su voz—. ¿Qué…? ¿Tú no…? ¿No me culpas? ¿No me odias?Kary negó con la cabeza con vehemencia y algo de alivio.—¿Por qué debería?Su mandíbula se movió en un tic tac, parecido al latido de un corazón.—Joss dijo que preguntaste por mí justo después de que nuestro alfa te rescatara.—Claro que pregunté. Estaba preocupada. Creía que habías muerto por mi culpa.—Vale, pues me sentí así durante un rato antes de estar mejor—Finalmente, una pequeña sonrisa se abrió paso por su rostro y Kary pudo vislumbrar algo de la personalidad cortante del lycan.También sonrió. Quizás no todo esté tan mal después de todo.—¿Pero estarás bien?—preguntó de todas maneras para confirmar.Asintió con la cabeza.—Puede que camine chueco o que quede cojo por un tiempo, pero…—se encogió de hombros—. he pasado por cosas peores en el campo de batalla.—¿Peores?—La mujer casi chilla. ¿Qué puede ser peor que ser atacado y estar al borde de la muerte por los desquiciados?Movió su cabello blanco largo hacia atrás y flexionó sus bíceps—. Acostumbrarse a todo esto fue otra cosa.Kary se quedó mirando el movimiento de ese poderoso músculo con fuerza bruta, inmóvil.—Discúlpame, pero ¿Qué estás diciendo?Ernee abrió la boca para seguir explicando lo que sea que quiso decir, pero fue cortado por su hermano, que lo llamó por su nombre con un tono grave que hizo a Kary saltar de un respingo. Ernee cerró la boca inmediatamente, dándose cuenta. Le dedicó una pequeña sonrisa de disculpa antes de darse la vuelta para mirar a su hermano con quizás algo de irritación.—¿Qué necesitas ahora?—Es hora de llevarte a tu habitación para que descanses.—No he hecho más que descansar…—Aja, no te quejes. Eso es porque necesitas curarte.La mujer sonrió al ver a Joss. Aunque fingía ser cortante y brusco, como si comandara a un grupo de soldados lycans rebeldes, había una gentileza y preocupación subyacentes en la forma en que ayudó a Ernee a levantarse de la silla.Emerson decidió que era el momento justo para entrar también.Su mirada se dirigió directamente hacia Kary, comprobando, haciendo un chequeo rápido, antes de desviarse rápidamente hacia su capitán de los soldados.—Cuando hayas acomodado a Ernee, acompáñame. Tenemos algunos problemas con las plantas vaporizadoras a los que quiero que eches un vistazo junto con Jareik. Él ya ha vuelto del viaje de emisario.Eso atrajo la atención de Kary, cómo una polilla a la luz. Se puso de pie, aunque lentamente.—¿Puedo ver también?—y no les dio tiempo de decir nada ya que agregó rápidamente con las palmas hacia afuera—. Prometo no estorbar.Los tres hombres del tamaño de unos elegantes se giraron para mirarla.Joss y Ernee cambiaron entonces su mirada hacia Emerson, que la observaba atentamente con las manos en las caderas y las cejas levemente levantadas.—¿Dijiste que quieres ver…?—Por favor, déjame verlas de cerca. Aunque no conozco muy bien estas plantas, estudio y aprendo rápido. Te juro que podría ser de ayuda—Eso extrañamente la hace sentir irritada, estar suplicando cuando generalmente es al revés. Suelta un resoplido de fastidio—. Soy una científica y doctora muy aclamada, muy reconocida en mi ciudad, ¿sabes? La gente paga infernales sumas de dinero para escuchar unas cuantas palabras mías en las conferencias.Pero Emerson no parecía impresionado de ningún modo, más bien tenía el rostro en total aburrimiento.Finalmente levantó las manos, dándose por vencida. Los lycans son un público difícil de convencer.—Soy algo importante, ¿vale?—Frunció los labios al pensar mejor en esa respuesta—. Bueno, para cierta gente. A las que les gustan las plantas, la ciencia y los animales en general—Como Emerson no respondió, dio un pisotón, frustrada—. ¿Quieres llevarme, por favor?El alfa suspiró y se rascó la sien antes de asentir.—¿Necesitas ayuda?—¿Cómo que ayuda?—¿Necesitas que te lleven?—aclaró.—¿Llevarme?—balbuceó, con el enrojecimiento comenzando en su cuello y subiendo hasta el nacimiento de su cuero cabelludo—. Estoy algo dolorida, no lisiada—señaló fuera de la habitación—. Muéstrame el camino, hombretón. A ver si conseguimos que estas plantas vaporizadoras de gusanos regordetes vuelvan a su estado de daño mortal.(...)El efecto frontera estaba cerca de las cuevas y túneles bajo tierra de los cachorros lycans, lo que preocupaba al alfa porque los cachorros eran vulnerables a los ataques de los desquiciados. Peor aún, que estaban con lycans sin especialización en combate ni manejo de ningún tipo de armas.Era una lástima lo de las plantas. Algunas de las flores se habían ennegrecido cómo el carbón y, utilizando algunos gusanos como sujetos de prueba, Kary descubrió que habían perdido su efecto vaporizador.Eran sólo unas pocas plantas las afectadas, pero estaban en un pequeño grupo, lo que hizo a la mujer pensar que se trataba de algún tipo de infección, como las que normalmente ocurrían con todos los seres vivos.Jareik, Joss y Emerson hablaban en voz baja junto con la representante y la encargada de los cachorros en general, una hembra algo mayor llamada Merly.En su mayor parte, la ignoraron como se ignora a una mosca molesta, mientras ella se agazapaba en el suelo cerca de las plantas. Ojalá hubiera tenido todo su equipo para analizar la tierra y estudiar las hojas con el microscopio del laboratorio de la clínica, pero aún le quedaban algunas cosas del botiquín de primeros auxilios que pidió prestado.Sacó unos cuantos viales y con cuidado de no contaminar, tomó una muestra rápida de la tierra cerca de las plantas infectadas y de las no infectadas. Con eso podrá determinar por medio de estadística y probabilidades, la cantidad casi exacta del virus o de lo que sea que le esté sucediendo a las plantas enfermas.Al final, las conversaciones a su alrededor se apagaron súbitamente mientras ella trabajaba, entonces se giró en redondo sólo para ver que los cuatro la observaban atentamente.Se encogió de hombros, sin entender la sorpresa en sus rostros, los saludó con la mano y volvió al trabajo. Tras verter una solución en las muestras de suelo, pudo obtener lecturas de pH y acidez de forma casera. El suelo cerca de las plantas infectadas también tenía un olor decididamente diferente y pigmentación diferente.—¿Había ocurrido esto antes?—Kary preguntó en medio del silencio mientras estudiaba las hojas ennegrecidas.—No—declaró rotundamente Merly, retorciéndose las manos—. Nuestras plantas vaporizadoras son nuestro orgullo al estar aquí abajo y poder sostener a todo el castillo y a los demás con nuestros cultivos también.No tenía porqué justificarse. Kary no la estaba acusando de nada.La humana asintió y removió la tierra con las manos enguantadas con guantes de látex del botiquín. Se puso en cuclillas y miró las plantas aún más de cerca, como si ellas pudieran decirle la respuesta a sus dolencias.—Miren,, no puedo estar cien por ciento segura, pero no creo que esto sea natural, ninguna planta tiene un virus con una reacción tan violenta y rápida para la muerte celular. Creo que estas plantas fueron envenenadas.Los ojos bicolor de Emerson se entrecerraron peligrosamente y las rocas incrustadas en las paredes de la cueva, palpitaron alrededor ante su reacción.—¿Repite lo que has dicho?—No creo que los desquiciados soldados de bajo rango, con toda esa sed de sangre y ojos rojos fueran capaces de esto y la mancha gelatinosa gigante tampoco, pero los desquiciados superiores son bastante inteligentes, ¿verdad?—Se secó el sudor con el dorso de la muñeca. Uf, hace tiempo que no está en el campo de la botánica, que un poco de jardinería ya la tiene cansada.El alfa asintió con la mandíbula tensa.—Y estas plantas vaporizadoras... Esto es lo que les impide devorar a los cachorros.—Las plantas vaporizadoras son nuestra primera línea de defensa—dijo Jareik, para luego ser seguido por Joss—. También tenemos guardias en todo momento.Kary comenzó a dar golpecitos en su mandíbula con el dedo índice.—Probablemente cierto, pero estas plantas son efectivas, por eso pudieron conseguir mantener a los cachorros lycans a salvo durante tanto tiempo bajo tierra, aún con todos esos pasillos y túneles subterráneos cruzando de un lado a otro—miró a Emerson—. Creo que debes considerar que los desquiciados superiores han encontrado una forma de envenenar las plantas. Podrían estar probando este pequeño lugar de aquí para ver si su veneno funciona. Lo cual, claramente hace.El alfa puso una mano enorme en la frente de Jareik.—Establece una patrulla a lo largo de las fronteras de las plantas vaporizadoras para atrapar a cualquier desquiciado que pueda estar matando las plantas.El beta, segundo al mando, asintió y se marchó inmediatamente con Joss, discutiendo mejores estrategias de organización y Merly siguiéndoles, dejando solos a Emerson y a Kary.Kary observó por el rabillo del ojo, como el líder se agachó a su lado y tocó las plantas muertas mientras apretaba el otro puño con fuerza y tristeza.La mujer no podía quedarse de brazos cruzados, no mirándolo sufrir de esa manera.Y no, mirando lo importante que son esas plantas para la manada Hanjx y para Emerson.—Quizá pueda preparar un protector para rociar las plantas si me das algo de tiempo y materiales— le dijo, en un arrebato de valentía.Sus ojos se dispararon hacia su rostro, como balas—. ¿Podrías hacer eso?—Podría…—recalcó.—Te daré todo lo que necesites. Hazme una lista y la tendrás rápido.—¿Kary?—Su voz grave sonó, la mujer asintió haciéndole entender que sí le escuchó, pero a medias, su mente ya estaba corriendo a mil por hora, buscando la solución correcta.Sin embargo, el alfa no siguió hablando.—¿Hmm? ¿Si?—Levantó la vista hacia él.Vio como la garganta del poderoso hombre se estremecía al tragar y sus labios se curvaron en una pequeña sonrisa, mostrando una parte minúscula de sus colmillos de lycan.—Tú también eres indispensable aquí.






