La botánica abrió los ojos, que era una de las pocas partes del cuerpo que no le dolían, y por un momento sólo vio dorado. Se asustó a lo grande por un momento que se le hizo eterno, pensando que su visión se había estropeado en algún lugar de aquel infierno de mancha y desquiciados, hasta que sus ojos se enfocaron y se dio cuenta de que la cama estaba completamente rodeada de flores doradas.
En realidad, a su alrededor, yacían en ramos atados con una liana algo seca. Incluso había una sobre su