Comió tanto como se pudo atrever. Antes estaba demasiado aterrorizada para pensar en la comida, pero ahora que se sentía criminalmente a salvo en el castillo, específicamente en el dormitorio de Emerson, por fin podía tragar sin que se le hiciera un nudo en la garganta. Aunque aún así, no quería ponerse enferma, así que delicadamente se abstuvo de engullir toda la fruta que tenía delante. Que por cierto, sabía lo más cercano al paraíso de lo que pensaba.
Fruta. Bajo tierra. Apenas podía creer l