Como era de esperar, a Elaine le costaba marcharse. El paisaje era espectacular y el clima, inmejorable.
En comparación con el frío glacial de Oskia o el calor sofocante de Dubái, aquel lugar era sencillamente perfecto.
Sin embargo, también tenía un buen montón de dólares estadounidenses por gastar, y los enormes centros comerciales de Dubái la estaban esperando...
Claire, por su parte, se sentía melancólica, pues aquellas vacaciones en las Maldivas serían las primeras y, probablemente, las ú