Precisamente porque Tanya tenía la cabeza llena de pensamientos, permanecía distraída y completamente absorta en ellos.
Sus padres también seguían afectados por el ataque terrorista. Permanecían sentados en la misma habitación, cada uno sumido en sus propios pensamientos, sin hacer prácticamente nada.
Aun así, la señora Sweet propuso en varias ocasiones regresar a casa, pero Tanya nunca respondía.
Dos días después, cuando sus padres por fin lograron sobreponerse al trauma, su madre recordó al