Las palabras de Charlie bien podrían haber sido un golpe en la cara, dejando a Hank tirado en el suelo, completamente desmoralizado.
Jamás se habría imaginado que Charlie le tenía preparada una trampa; pensar que esperaba que Charlie lo salvara, o al menos le diera la oportunidad de ser su perro faldero.
Pero ahora, Charlie le pedía que eligiera entre su hombría y su vida.
Naturalmente, no podía renunciar a ninguna de las dos, así que enseguida empezó a suplicar: “Por favor, Señor Wade… Lo ún