Pronto, Albert condujo a ambos hombres al Salón Diamante, donde Charlie ya estaba esperando.
En cuanto entró, Julien inclinó la cabeza con reverencia. "¡Saludos, señor Wade!".
Charlie sonrió. "¿Qué tal? ¿Esta vez te vas a quedar por un largo tiempo?".
"Así es", respondió Julien con una sonrisa. "No voy a mentir—planeo quedarme aquí al menos otra década".
Luego, señalando a Matt, Julien dijo: "Matt Finkelstein, de quien le hablé antes".
En ese momento, Matt observaba a Charlie con curiosidad