“¿En alta mar?”, espetó Harrison sorprendido, pero enseguida preguntó: “¿Han hecho alguna exigencia?”.
“Sí”, respondió Jennie. “¡Mil millones de dólares estadounidenses en criptomonedas!”.
“¡¿Mil millones?!”, gritó Harrison a todo pulmón. “¡Esos tipos sí que son unos codiciosos! ¡¿Qué clase de lunáticos piden mil millones por un rescate?! ¡Están locos!”.
Solo oír que era demasiado incluso para Harrison hizo que Jennie rompiera a llorar: “¡Son demonios encarnados, señor! Además, dicen que no p