Al ver que la transacción se había completado y que el trato había sido cerrado, los demás coleccionistas se excusaron y se marcharon.
En cuanto a Ian, una vez que se llevó la escultura de bronce, asintió hacia Raymond. “Me disculpo por irme antes, Señor Cole, pero debo regresar a Punta Este. Sin embargo, puede contactarme de nuevo si encuentra otro tesoro. Soy bastante derrochador y pago enseguida si el artículo es bueno y el precio es justo”.
Raymond sonrió. “Muy bien. La próxima vez que con