Mick ya tenía las grabaciones de seguridad y se encontraba esperando la palabra de Zachary.
También las había revisado repetidamente y se impresionaba cada vez más de su magistral actuación con cada segundo que pasaba. Parecía un maestro, y cada detalle que mencionaba era impecable y demostraba experiencia.
Zachary incluso dijo que Raymond había cometido un error con esa escultura de bronce, lo que lo dejó inmensamente emocionado.
¡La proverbial pieza faltante del rompecabezas estaba aquí!
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