“¡¿Qué?!”, exclamó Jacob emocionado, poniéndose de pie de repente. “¿Ese idiota realmente va a empezar un negocio en la Colina Aurous? ¿Qué, se cansó de vivir la buena vida en otro lugar?”.
En la mente de Jacob, solo había dos razones por las que Raymond había regresado a la Colina Aurous.
La primera era que se había vuelto tan rico que había regresado para abrir una tienda en la Calle de Antigüedades, para salvar algo de dignidad después de que lo despidieran del Clásico de Lujo.
La otra era