“Oh, ¿Jacob…?”.
Matilda se rio incómodamente. “Justo hoy, se ofreció a invitarme a cenar, pero le dije que no tenía tiempo y también le conté sobre nuestra boda… Entonces, deberíamos invitarlo ya que él está al tanto”.
“¿Jacob se ofreció a invitarte a cenar?”, exclamó Yolden sorprendido. “¿Dijo por qué?”.
“No”. Matilda se encogió de hombros, sonriendo. “Probablemente solo sea una cena entre viejos compañeros de clase”.
Sin embargo, ella en realidad era lo suficientemente inteligente como par