En su desesperación absoluta, Julien solo pudo decir respetuosamente como un sirviente sumiso: “Tenga la seguridad de que aprovecharé al máximo esta oportunidad. Haré todo lo que pueda para mantener los negocios que su abuelo dejó en Estados Unidos y le garantizo que el retorno no estará por debajo de sus expectativas”.
Al escuchar su promesa, el tono de Charlie se suavizó un poco y respondió con indiferencia: “Entonces, estaré observando tu desempeño”.
Con eso, Charlie terminó la llamada.
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