Albert quedó momentáneamente desconcertado cuando escuchó la voz de Charlie. Su mente no podía volver a la realidad inmediatamente. Simplemente miró fijamente al cielo, murmurando: “Oh, mi… ¿Acaso estoy soñando? ¿Es Dios realmente tan milagroso?”.
Charlie, quien estaba al otro lado del teléfono, preguntó: “Albert, ¿qué estás murmurando para ti mismo?”.
Solo entonces Albert reaccionó, preguntando con asombro: “Amo… ¡¿Amo Wade?! ¡¿Es realmente usted o estoy alucinando?!”.
Tan pronto Albert habl