"¡De acuerdo!", exclamó Hamed, con la ambición ardiendo en su pecho y el corazón latiéndole de emoción. "¡No te preocupes, hermano! ¡Lo haré exactamente como me has pedido!".
Nada más amanecer al día siguiente, Hamed encabezó a dos mil hombres y lanzó un ataque contra los tres yacimientos petrolíferos más grandes que tenía a su alcance.
La operación fue un éxito rotundo: los tres yacimientos quedaron inutilizados de un solo golpe, y entre los tres producían cerca de veinte mil barriles de crud